PRESENTACIÓN DEL BLOG

Saludos a tod@s!
¿Qué vais a encontrar en este blog? De todo un poco.
Críticas, denuncias, mi día a día, curiosidades, reflexiones...
Pero sobretodo, mi voz.


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martes, 13 de mayo de 2014

DE OCA A OCA Y TRABAJO PORQUE ME TOCA...

Me toca trabajar éste próximo sábado día 17 y el domingo día 25, el día de las elecciones.
Lo del sábado día 17 tiene su sentido. Aunque su planificación ha sido nefasta.
Resulta que este año hay 15 días de fiesta, cuando sólo podemos hacer 14.
Y en un principio no se les ocurre nada mejor que elegir el día 24 de junio, día de San Juan, como día laboral. ¡Menudos lumbreras!
Nos parecía imposible que tuviéramos que trabajar el día después de la verbena de San Juán, pero la empresa que sí, que sí y que sí.
Bueno, me hice a la idea y adapté mis planes a ello.
Ahora van y cambian de idea.
El día de San Juan no tendremos que trabajar. Ese día lo recuperaremos trabajando el sábado 17 de mayo. ¡Claaaaro! Así se ahorran de pagarnos el sábado extra que antes nos pagaban por la campaña electoral... !No saben nada!
Y ahora, ¿Qué? Tendré que volver a programar mis actividades para el día de San Juan y anular las del día 17.... Suponiendo que no vuelvan a cambiar de idea...
Desde primeros de año que ya se sabía que este año habría que suprimir una fiesta. Y estoy de acuerdo en trabajar un día extra a cuenta de ello.
Pero me toca mucho las narices que no se planifique bien y en su momento, que sería a principios de año, junto con el calendario laboral. 

Otra cosa el es domingo de las elecciones. 
Este día tiene que haber un cartero que, por la mañana distribuya los sobres con los votos por correo a cada mesa de cada colegio.
Y luego por la tarde tiene que ir a todas las mesas a recoger el tercer sobre con el resultado de los escrutinios y llevarlo a la oficina de Correos.
¿Cual es el problema? 
Pues que eso te ocupa hora y media por la mañana, de 9 a 10'30, y un par de horas bien buenas por la tarde a partir del cierre de los colegios electorales.... Eso si no sale algún contratiempo en alguna mesa y la cosa se alarga un poco más...
Nadie quiere hacerlo. Es normal. Eso significa que todos los planes para el domingo se van a tomar por saco...
En mi unidad se hizo un sorteo y me tocó a mi.
¡Vaya tocada de narices! Me han fastidiado el domingo, porque no puedo salir a hacer una ruta a partir de las 11'30 del mediodía, tampoco puedo quedar para una cena si a las 8 poco más ya tengo que volver....
Y... Sí, lo pagan como horas extras.... Pero sólo pagan las horas de trabajo efectivo, que ellos consideran que no son más de tres...
Y... ¿Sabéis a cuánto? Ni más ni menos que a 10'8€ la hora brutos. Con lo que tengo todo el domingo a tomar por saco para cobrar poco mas de 25€... ¡Menudo dineral!
No es el hecho de tener que trabajar unas horas en domingo lo que me indigna.
Lo que me pone de los nervios es que, para toda esa barbaridad de sobres de propaganda que en la mayoría de las casas va a parar a la papelera sin abrir siquiera, para eso sí hay dinero.
Pero para compensar a un trabajador, un domingo  en que todos sus planes se han ido a tomar por saco,  al trabajador que le den... 
Pues eso, de oca a oca, y trabajo porque me toca. Este sábado día 17 y el domingo día 25...                                                                                                                                                                                                                                                              


miércoles, 19 de marzo de 2014

TAREAS DEL CARTERO (Actualizadas)

En un anterior post ya hablé de las tareas del cartero.
Lo podéis ver clicando aquí
http://lavozdeclara.blogspot.com.es/2012/11/tareas-del-cartero.html
También comenté que había muchas más tareas de las que no hablé en aquel momento y que hoy voy a intentar aclarar un poco.
Y, como no, hablaré de las nuevas tecnologías y de la modernización de esas tareas, sobretodo las administrativas.
Bien.
Supongo que ya quedó claro cómo empieza la jornada laboral de los carteros. Llega el camión, y entre todos se descargan las jaulas con las cajas llenas de correo y los paquetes, y se procede a la primera de las clasificaciones. Hay que separar todo el correo por secciones. Esto sigue siendo casi todo igual.
De todos modos, aquí voy a añadir un par de cosas.
El correo llega metido en cajas como estas. 

Para empezar, decir que en la cartería o centro de trabajo, suele haber un jefe de cartería o responsable de la unidad, que es quien se cuida de:
-Controlar la asistencia de los carteros y, en su caso, dar parte de las incidencias.
-Contar todo el correo que ha llegado. No hace falta contar todas las cartas una a una, se utilizan módulos.
-Separar y controlar los diferentes productos, sobretodo los que van registrados. Las diferentes clases de paquetes, el correo internacional, los productos que sean a cobrar(reembolsos) o a pagar(giros), los productos telegráficos(telegramas y burofax), revistas, correo publicitario, cartas en general....
Cuando todo está contado y controlado, se elabora una estadística con todos los datos que, diariamente, se envía por correo interno a la Jefatura Provincial.
Y entonces los carteros pueden empezar a clasificar el correo por secciones.
Así son las mesas de trabajo de cada cartero.

Aquí también quiero añadir que, desde hace poco tiempo, parte del correo ya nos llega pre-clasificado desde los centros de tratamiento. Eso es que, tras introducir todos los datos a las máquinas clasificadoras de los centros de tratamiento, éstas lo clasifican por secciones, llegándonos al centro de trabajo el correo de cada sección por separado, en cajas diferenciadas.
Aquí finalizan las denominadas tareas comunes, las que se hacen entre todos, y empieza el trabajo individual de cada uno.
Cuando cada cartero tiene todo el correo de su sección, empieza a clasificarlo según el recorrido que tiene previsto hacer. Por calles, números, portales, escaleras...
Cada cartero tiene una mesa de trabajo con unos casilleros con diferentes separaciones para ayudarse en esta tarea.
Hay que clasificar todo el correo con la ayuda de los casilleros.

Se encasillan las cartas en esos casilleros, que están etiquetados con los nombres de las calles, números de bloques o lo que corresponda.
Y finalmente se recogen las cartas y se engoman formando paquetes, para que no se pierda el orden.
El siguiente paso es hacerse cargo de los productos registrados. Lo que se conoce como certificados, y que engloba las cartas certificadas, notificaciones, paquetes, telegramas... Todo lo que se entrega bajo firma.
Cada cartero clasificará todos esos envíos de su sección, también por orden de recorrido y les dará entrada en su sección en el programa informático correspondiente.
Todo el correo clasificado y engomado, a punto para
llenar el carrito o cargar en la moto.

Actualmente todos los productos registrados van informatizados.
Cada uno de estos productos lleva un número, casi todos con código de barras, lo que facilita su captura con un lector óptico. Gracias a estar informatizados, tanto quien los envía como quien debe recibirlos, pueden conocer la situación del producto a través de un buscador que hay en la página web de Correos.
Y otra novedad tecnológica: la PDA, del inglés Personal Digital Assistant.
Este pequeño ordenador de bolsillo que lleva el cartero, y en el que la mayoría de nosotros habremos firmado algún certificado, recoge los datos y la firma del receptor, y la fecha, la hora o las posibles incidencias en el momento de la entrega. Estos datos pueden ser impresos y sirven de prueba o justificante de la entrega(o no entrega por destinatario desconocido, dirección incorrecta...) del envío.
La PDA, la bolsa de costado y algunos de los productos certificados,
ya a punto para salir a reparto.

Y el correo internacional. El reparto y la entrega de este tipo de correo se rige por diferentes acuerdos entre países y tiene carácter prioritario, por lo que hay que repartirlo al día.
Bueno, ya tenemos todo el correo que debemos repartir en el día, ordenado y a punto para cargar en la moto o llenar el carrito de reparto.
El carrito de reparto.

La carga del cofre de la moto debe realizarse de tal manera que
quede lo más estable posible, para evitar que nos
desestabilice cuando estemos en marcha.

Y ya podemos salir a la calle y llevar a cabo la tarea más importante del cartero: Repartir todos esos envíos.
Parece sencillo, pero no lo es en absoluto.
El correo ordinario, el que se entrega sin firma, se deposita en los buzones. O, en su ausencia, donde buenamente se puede, puesto que no son pocas las casas que no tienen buzón y muchas veces el cartero debe recurrir a su ingenio para que no se vuelen las cartas con el viento o se mojen con la lluvia.
Es con los envíos registrados con los que surgen los problemas. Cada producto tiene su normativa específica en cuanto a procedimiento de entrega, por lo que hay que estar muy atento para no meter la pata.
Cuando se ha finalizado todo el recorrido y se ha repartido todo el correo, se vuelve a la cartería.
Aun quedan unas pocas tareas por realizar.
En cuanto al correo ordinario, si no hemos podido entregar alguna carta por destinatario desconocido o dirección incorrecta, procederemos a la devolución inmediata del envío a su remitente, indicando la causa de la devolución, la fecha, nuestro número de identificación y nuestra firma.
Y con los envíos registrados, más o menos lo mismo, pero a través del programa informático y todo ello supervisado y controlado por el jefe de cartería.
Ya sólo queda guardar el carrito en su sitio o la moto en el garaje.
Fin de la jornada y a esperar al día siguiente a que vuelva el camión con más cartas.




lunes, 6 de mayo de 2013

ATACADA POR UN PERRO

Hoy me he llevado un susto de muerte. Y todo por culpa de un perro. Bueno, en realidad, el perro tampoco es que tenga la culpa, la culpa es de los dueños del perro por no hacer caso a los avisos y quejas que por mi parte y por la de los vecinos han tenido.
Ya hablé sobre este perro en una de mis anteriores entradas.
Es un pastor alemán de gran tamaño, muy feroz y que tiene la habilidad de saltar el muro que rodea la casa y que lo separa del exterior.
Conocí a este perro cuando era un pequeño cachorrillo. Pensé que si me veía todos los días desde tan pequeño, podría hacerme su amiga y no me ladraría...
Vana ilusión.
A medida que fue creciendo el perro fue creciendo su ferocidad.
Ya en su momento advertí a los dueños de la habilidad que tenía el animal para saltar el muro. Pero ni caso. Incluso se extrañaron de que pudiera hacer tal cosa.
Últimamente ya lo tenían encerrado o atado, pero hoy no era así.
Normalmente, cuando me acerco a la casa, antes de parar para depositar las cartas en el buzón, ya vigilo que no esté suelto. Pero hoy no le vi  Pensé que estaría encerrado, y justo al dejar las cartas le vi. Ya había saltado el muro y estaba a mi lado, ladrando y mostrando sus afilados dientes con cara de muy pocos amigos. y ¿Qué hice yo? Golpe de gas a la moto y, sin siquiera mirar si venía algún coche, salir de allí corriendo lo más posible. Pero el perro me seguía de cerca. Tuve que dar gas a fondo para poder dejarlo atrás.
Cuando le dejé atrás, tuve que parar un rato. Temblaba de pies a cabeza. No soy una cobarde, pero ya me han mordido varios perros y os aseguro que no es nada agradable.
Seguí con el reparto, pero me sentí mal durante toda la mañana.
Por fortuna todo quedó en un susto, pero podría haber sido muy grave. Estos perros, cuando te muerden te desgarran la carne. Lo sé por experiencia, que ya pasé hace años diez días en el hospital por culpa de un perro.
También pude haber sido arrollada por un coche, puesto que salí de allí corriendo y sin vigilar el tránsito.
Sólo pido a aquellas personas que tienen esos perros tan agresivos en sus casas o jardines, que piensen que no están solos en el mundo. Tienen vecinos, y hay personas que, por nuestro trabajo, debemos pasar por delante de la casa.
No estaría mal un poco más de conciencia....

martes, 26 de marzo de 2013

¿EL CARTERO SIEMPRE LLAMA DOS VECES?


Un cartero llamando a la puerta.
¿Serán buenas noticias?
No es la primera vez que llamas a una casa y cuando te abren te dicen aquello de: "El cartero siempre llama dos veces..."
Bueno, sí, al menos yo sí suelo llamar dos veces. Y tiene su lógica.
Llamo una primera vez, y si no responde nadie suelo llamar una segunda vez para asegurarme de que no hay nadie en la casa en esos momentos...
También me he encontrado con que, habiendo gente dentro de la casa, no me han querido abrir. Se nota cuando hay alguien. Siempre se oye algún ruidito... Incluso me he encontrado con que han mirado por la mirilla y al ver al cartero se han retirado muy despacito, sin abrir...
Luego van a la oficina y dicen que es el cartero, que no ha llamado...
Últimamente se está demonizando mucho al cartero. Muchos me han dicho: "Cartera! Cuando llamas a mi casa ya tiemblo! No me traes más que multas!..."
Pero yo pienso ¿Acaso soy yo, la que pisa el acelerador? ¿O la que aparca en un lugar prohibido?
Los carteros llevamos a la gente las consecuencias de sus actos.
También llevamos ayudas concedidas, becas, noticias de familia lejana, paquetes...
¡No siempre somos tan malos!

martes, 12 de febrero de 2013

SUSTO DE MUERTE AL CARTERO

Hoy toca una de carteros.
A veces pienso que la gente se aburre y no se le ocurre otra cosa que dar un susto de muerte al cartero.

Esto me sucedió la semana pasada.

Como cada día llegué con la moto de Correos a la entrada de aquel edificio. La paré, cogí las cartas que debía meter en los buzones y me acerqué a la puerta que da acceso al recinto ajardinado que hay a su alrededor.
La puerta en cuestión es de hierro y tiene una altura de metro y medio aproximadamente.
Justo cuando ya estaba a punto de pulsar el timbre, de detrás de la puerta me salta un hombre con los brazos alzados y emitiendo un fuerte grito, algo así como un enorme oso en plan muy amenazador.
El susto que me dio fue de infarto.  Y menos mal que era conocido mío, sino se hubiera llevado una buena bronca( Como mínimo...)
Por lo visto estaba arreglando los timbres y, cuando me vio llegar, se agazapó detrás de la puerta para que yo no le viera. Y en cuanto me acerqué saltó.
Y encima va y me pregunta: "Cartera, ¿Te he asustado?"
"Nooooo. No me has asustado. Un poco más y me da un síncope..."
¡Por Dios!,  menuda ocurrencia.
El caso es que media hora más tarde aún me temblaban las piernas...

Por favor, sólo os pido que, si os aburrís o os sentís en uno de esos días tan graciosillos, no os dediquéis a asustar al cartero.
Vale, tal vez os parezcamos unos bichos raros que cada día pululan por ahí, vestidos de uniforme y montados en una llamativa moto. Pero... ¡Somos humanos! Y esos sustos no pueden ser nada buenos...

Lo cierto es que luego, cuando lo conté a mis compañeros, nos reíamos como locos. Pero en aquellos momentos, la primera impresión que tuve fue la de que me saltaba encima un gran perro furioso dispuesto a devorarme...
En fin, que si no fuera por esas "pequeñas" anécdotas, la vida del cartero sería muy aburrida...

miércoles, 16 de enero de 2013

¿QUÉ HACE EL CARTERO CUANDO LLUEVE?

La respuesta más obvia es: ¡Mojarse!


En moto bajo la lluvia. Bastante
peligroso, por cierto...
Es imposible estar trabajando en la calle y no mojarse cuando llueve. De todas maneras no es tan trágico como parece. La empresa nos proporciona muy buenos equipos impermeables con los que nos protegemos. Pero ya se sabe. Las manos se nos mojan(es muy difícil trabajar las cartas con guantes, aunque yo uso unos de esos que dejan los dedos al descubierto y algo protegen). Los pies(a no ser que lleves botas de agua, que son muy incómodas para caminar mucho rato)acaban llenos de agua. Los que vamos en moto(mi caso), vamos parando toda el agua con el cuerpo, la cara y las manos, y aunque el casco tenga visera, usemos guantes, o llevemos el impermeable, solemos acabar empapados hasta la médula...
Claro que todo esto es según la cantidad de agua que caiga.


Los carteros no le tememos al mal tiempo...
Para la llovizna o lluvia no muy fuerte, nos apañamos como podemos y repartimos normalmente.
Por lógica, si durante el reparto aprieta a llover fuerte , intentamos guarecernos en portales o donde podamos, que no siempre es posible. Recuerdo una vez que me pilló un fuerte aguacero en una zona en que todo eran casas individuales, de estas que están todas rodeadas de jardín y valladas, y el trabajo que tuve para encontrar un saliente en la entrada de una de las fincas donde esperar a que aflojara...
Pero todo esto forma parte de nuestro trabajo. En verano nos asamos, en invierno nos congelamos, cuando llueve nos mojamos y cuando hace viento perdemos los papeles...
Y debo añadir que a mi me encanta. Para el frío me abrigo, para la lluvia me equipo y para el calor... Ropa fresca(no me desnudo)...Je, je, je...
No me gusta la monotonía en ningún aspecto de mi vida, y en mi trabajo tampoco. Y la climatología es uno de los aspectos que ofrecen más variabilidad.
Odio trabajar en uno de estos sitios en los que estás encerrado y no ves el sol en todo el día. Tal vez es más cómodo, pero yo soy muy callejera...


sábado, 15 de diciembre de 2012

UN CLIENTE CABREADO

Los carteros nos encontramos con cosas y situaciones sorprendentes.
El trato diario con la gente nos lleva a vivir situaciones de lo más inesperado. Y esto es lo que le pasó a uno de mis compañeros.
Todos sabéis que, cuando el cartero llama a vuestra puerta y os dice que os trae un certificado, la mayoría de las veces os ponéis a temblar, el corazón os late a cien por hora e inmediatamente empezáis a romperos el coco pensando en qué cosa tendréis por pagar. Porque casi siempre se trata de algún pago.
Pero cuando el cartero os informa de que aquello se trata de una notificación de tránsito... ahí es cuando ya se os cae... todo, al suelo, y empezáis a pensar: ¿Dónde me habrán puesto la multa?
Y la rabia que dan, oye, que la mayoría de veces son por ir a 90 por hora estando limitado a 80... ¡Menuda velocidad! Pasas más rato con los ojos puestos en la aguja del cuentakilómetros para que no pase de la velocidad permitida, que prestando atención a la carretera...
Pero es lo que hay. La gente se cabrea mucho, cuando les llevas una multa, pero los carteros no tenemos la culpa, y es lo que yo a veces les digo(sólo si hay confianza, claro): "No era yo la que conducía y pisaba el acelerador..."
Pues un cliente de mi compañero, cuando éste le llevó una multa, se cabreó tanto que se la comió. Si, si, literalmente se la comió.
Cuando mi compañero nos lo explicó, no nos lo podíamos creer. ¿Cómo se va a comer nadie aquel trozo de papel?(y hay algunas multas que traen mucho papel, porque traen foto incorporada)?
Esto fue lo que nos contó:
"Llegué a la casa del cliente, pregunté por fulano, y cuando salió le informé de que le traía una notificación de tránsito. Que por cierto, no era la primera que recibía aquella semana. Durante los últimos días le habré llevado diez o doce... El caso es que cuando me vio en la puerta, con aquel papel que ya sabía de que se trataba, empezó a montar en cólera. Me firmó los documentos que debía firmar con gran desgana y, en cuanto le tendí la carta, me la arrebató de las manos, se la llevó a la boca, y empezó a arrancarle mordiscos hasta tenerla toda en la boca..."
Primero pensamos que se trataba de una broma, pero nos aseguró que no, que de verdad, un cliente cabreado se había comido una multa...
Lo que no supo aclararnos fue si llegó tragar los trozos de papel o los escupió...
"No me quedé allí para comprobarlo... Por si luego arremetía conmigo..."
En fin, que yo sabía que hay gente rara por el mundo, pero ¿capaz de comerse un papel por cabreo?


domingo, 2 de diciembre de 2012

EL CARTERO EN NAVIDAD

Se acerca la Navidad, una bonita época para los carteros.
Aumenta el trabajo, pero también aumenta la alegría y el placer de saber que llevamos muestras de cariño, felicitaciones y regalos.
En estos días aumenta considerablemente el volumen de objetos, tanto de cartas y tarjetas postales como de paquetes de todos los tamaños.
Y es en estos días cuando nos encontramos con las situaciones más curiosas.
Por ejemplo, el familiar del pueblo, que quiere felicitar la Navidad a su família, pero... no recuerda su dirección exacta. ¡Claro! Desde que se puso de moda la llamada telefónica en lugar de aquella cariñosa y emotiva carta que se escribía a vuelta de correo, y se podía leer y releer las veces que se quisiera...
Los familiares y amigos que tenemos esparcidos por el mundo, ya no recuerdan ni nuestra dirección...
¿Y qué hacen para asegurarse de que su felicitación va a llegar a nuestras manos? Pues en el espacio reservado para la dirección, aportan todos los datos que pueden.
Nos hemos encontrado con cosas tan sorprendentes como, un señor que no recordaba el número exacto de la casa de sus parientes, y escribió:
"calle tal, no recuerdo el número, pero es la casa del fondo a la derecha, la de las puertas de color verde..."
Con estas indicaciones, casi siempre solemos conseguir identificar al destinatario de la carta.
El problema surge cuando aquel señor hace muchos años que no viene a ver a su familia, la calle ha crecido y las puertas han cambiado de color...
En estos casos es cuando echamos mano de nuestra vena de investigadores. Primero preguntamos a los vecinos por si alguien reconoce al destinatario, y si nadie le reconoce, tratamos de hacer memoria, por si recordamos nosotros mismos quien puede ser esta persona, preguntamos a nuestros compañeros, por si se hubiera mudado a otra zona y alguien lo conociera, y en la mayoría de las ocasiones acabamos encontrando a la persona.
La verdad es que duele mucho tener que devolver a origen una felicitación de Navidad por no llegar a encontrar al destinatario.
Al menos a mí me duele. Siempre me imagino lo mal que me sentaría a mí misma que alguna de mis felicitaciones de navidad no pudieran llegar a su destino...
Otra cosa con la que nos encontramos en estas fechas es con el considerable aumento de paquetes y paquetitos. Y el nerviosismo de la gente que los está esperando. ¡Normal! Suelen ser regalos.
"Cartero, cartero... Estoy esperando un paquete que me han mandado del pueblo..."
"No se preocupe, que en cuanto llegue se lo traigo..."
Y lo mejor de todo, la cara de alegría y satisfacción cuando lo reciben. Sobretodo si se trata de personas mayores, que aun tienen al correo como aquel entrañable medio de comunicación que en fechas señaladas como estas les une un poco más con los familiares lejanos...
Por duros que sean los tiempos, por mal que nos vayan las cosas, no debemos perder la ilusión.
Y no es nada difícil hacer feliz a la gente en cosas tan sencillas como ayudarles a mantener viva la ilusión, la magia y la fantasía de la Navidad...

sábado, 24 de noviembre de 2012

¿PORQUÉ EL CARTERO ME METE LAS REVISTAS DOBLADAS Y A PRESIÓN EN EL BUZÓN?

Supongo que a más de uno de vosotros le ha pasado alguna vez. Llegáis a casa, miráis el buzón y veis que lo ha vuelto a hacer. El cartero ha traído vuestra revista favorita, si, aquella a la que os subscribisteis hace unos meses, con aquellas preciosas fotos, y allá está, doblada por la mitad y metida a presión en el buzón.
Abrís el buzón y os encontráis con que, a parte de la revista, hay otras cartas que os dificultan enormemente la tarea de sacar aquella revista de la boca del buzón. Y eso si tenéis suerte y no se raja la portada con el filo de esa boca de buzón que parece no querer soltar a su presa, como ya ha sucedido algunas veces.
Empezáis a maldecir y a acordaros de la madre del cartero, y tras un buen rato de forcejeo conseguís que el buzón escupa vuestra revista sana y salva.
Y ahí es donde, ingenuamente, os preguntáis:
-¿Porqué el cartero me mete las revistas dobladas y a presión en el buzón?
Bueno, para todos aquellos que aún no le hayáis encontrado una explicación, os lo voy a aclarar.
Lo primero que tenéis que hacer, el día que os volváis a encontrar con la revista doblada en el buzón, es sacar la revista, y probar si entra sin doblar. ¿Que pasa? ¿No entra? Pues ya tenéis la respuesta del porqué el cartero os mete la revista doblada en el buzón. En cuanto a meterla a presión, tened en cuenta que una vez doblada es mucho más el grosor que hay que meter en aquella estrecha boca del buzón, por lo que para hacerla entrar hay que darle un buen empujoncito...
También puede ocurrir que sí, que aunque justito, la revista se puede meter sin doblar en el buzón. En este caso, si lo hablamos con el cartero no tendría porqué haber ningún problema.
Muchas veces, el hecho de doblar las cartas grandes y las revistas, es una cuestión de comodidad para el cartero. Es mucho más fácil a la hora de apuntar y hacerlas entrar con un suave (o no tan suave) empujón, por la boca del buzón, en lugar de tener que ajustar la revista a esa boca y que a veces entra tan justo, tan justo que necesitas las dos manos para ello, cosa bastante complicada porque casi siempre una de las manos va ocupada con el paquete de cartas que tiene por repartir.
Pero todo, bien hablado se puede solucionar. Porque en caso de que la revista no entre en el buzón sin doblarla, hay otras soluciones.
El día que os llegue la revista, el cartero llamará a vuestra casa y os la entregará en mano. Pero si no hubiera nadie en la casa, os dejará un aviso de llegada en el buzón para que vayáis a recogerla a la oficina de Correos. Y este es otro motivo por el que se suelen dejar siempre todas las revistas en el buzón, dobladas o sin doblar. A mí personalmente, me da la sensación que, hacer ir a alguien a la oficina de Correos a recoger una simple revista, por el solo hecho de que no cabe sin doblar en el buzón, con la pérdida de tiempo que ello conlleva por parte de todos, es una tocada de narices. El cartero tiene que entretenerse en rellenar el aviso de llegada, y el cliente tiene que buscar un hueco en su tiempo para ir a buscarla a la oficina de Correos...
Y es que aún hay otra solución para el problema. Es tan simple como cambiar el buzón por uno más grande, adecuando su tamaño a lo que nos tenga que traer el cartero...
Os puedo contar una anécdota que me pasó a mí particularmente en relación con esas revistas que no entran en los buzones...
Recuerdo una vez, frente al panel de buzones de un bloque, uno de esos que están en posición horizontal, con la boca en el frontal y con unos catálogos muy gruesos que tenía que meter en los ellos. Cabían muy, muy justos, por lo que había que encararlos muy bien en la boca del buzón y hacerlos entrar poco a poco con  pequeños golpecitos. Pero uno de esos catálogos se entestaba en no querer entrar de ninguna de las maneras, así que aumenté la fuerza de esos golpecitos... Tan aficionada estaba con mi tarea de golpear aquel catálogo para que entrara en aquel buzón, que no me dí cuenta de que se me había acercado un hombre por detrás. No sé cuánto rato hacía que el hombre me observaba, pero de pronto oí una voz por detrás de mí que decía: "¡Quiya! ¿Quieres un martillo?"
El susto que me llevé fue tremendo. Y por más inri, aquel era el dueño del buzón en el que estaba intentado hacer entrar el catálogo... Me disculé como pude, acabé de meter los catálogos que me quedaban en su sitio, y salí de allí lo más rápidamente posible.
Pero luego me reí un buen rato recordando a ese hombre peleándose con un catálogo y su buzón. ¡Lo que le costó sacarlo!

sábado, 17 de noviembre de 2012

¿QUÉ PASA CON CORREOS? - RESPUESTA

Hoy hago esta entrada en un intento de aclarar algunos puntos sobre el trabajo del cartero que parece ser que la gente desconoce.
En primer lugar, decir que los carteros también nos equivocamos y cometemos errores, como todo el mundo. Somos personas.
En segundo lugar, conocemos muy bien nuestras obligaciones y hacemos todo lo que podemos, a veces más de lo que nos toca, para ofrecer un servicio satisfactorio, hacer llegar lo antes posible aquella carta o paquete que sabemos están esperando, satisfacer las peculiaridades de cada cliente en cuanto a "déjame las cartas en tal o cual sitio, como no tengo buzón..." o "me llega el correo con señas insuficientes, pero el cartero ya me conoce..." y muchas cosas más.
Debo decir también que, como en todas partes, podríamos encontrar alguna excepción. Pero por regla general, todos somos grandes profesionales y hacemos nuestro trabajo con gran sentido de la responsabilidad. 
Todo esto viene a cuento del siguiente escrito que ha llegado a mis manos. Es una "Carta al Director", publicada en EL PAÍS, el día 16 de noviembre de 2012.

¿QUÉ PASA CON CORREOS?
Me gustaría saber, si alguien puede explicar, que está pasando con los carteros de este país. ¿Qué ocurre con Correos? No entregan ni las cartas certificadas ni los paquetes que están obligados a entregar. En mi caso perdí algo que era muy importante porque el cartero se negó a entregarme la carta. Cuando le vi, días mas tarde, hablé con él y se burló de mí. Primero dijo que yo no estaba en casa, cosa que no era verdad; después, riéndose a carcajadas, me amenazó ante mis vecinos con no volver a echar ninguna carta en mi buzón, dijo que las tiraría por ahí y yo tendría que buscarme la vida. Y que en Correos hacían caso omiso a las reclamaciones, cosa que he podido comprobar, por desgracia.
Desde entonces no recibo correo y he vuelto a tener problemas por otro certificado que no llegó a mi casa, ni siquiera llegó el aviso. Al personarme ante el jefe de reparto, me dice no tener competencia para hacer nada, y que lo único que puede hacer es pedir al cartero que no vuelva a portarse así. Ante esto, me pregunto: ¿yo tengo que rezar para que me llegue una carta?
En un país en el que todos tenemos problemas para conseguir un trabajo o conservarlo, con EREs, despidos, recortes, etc., tenemos carteros más poderosos que un rey. Incumplen su trabajo que consiste en, precisamente, entregar correo; hablan mal a las personas, las ofenden y amenazan. Nadie le puede hacer nada, cuando al resto de los ciudadanos nos despiden por mucho menos. Yo no entiendo nada. 
Eva Peña.

Podéis ver la noticia siguiendo este enlace:


Ni que decir tiene que cuando lo leí me sentó muy mal. No sé quien es Eva Peña, ni conozco sus motivos para escribir una cosa así. Pero estoy convencida de que es todo falso.
Para empezar no se informa de la población ni del momento en que sucedió el supuesto hecho, cosa que impide contrastarlo para comprobar su autenticidad. 
Esta señora afirma que en Correos hacen caso omiso a las reclamaciones, cosa del todo falsa, puesto que cuando hay una reclamación o una queja, Correos abre una investigación del asunto y procede según corresponda. 
Es del todo falso que los carteros seamos más poderosos que un rey, que incumplamos nuestro trabajo o que insultemos, amenacemos o faltemos al respeto a los clientes. Tanto los carteros como los envíos estamos muy controlados. Sobretodo los envíos certificados, que van controlados a través de un programa informático que permite saber en todo momento donde está cada envío y que impide que esta clase de envíos se retrasen en su entrega. Los carteros no podemos retenerlos en la cartería, puesto que el sistema informático avisa al centro de control de la Jefatura Provincial del incidente y este se resuelve en seguida.
Los carteros que no cumplen con su obligación o infringen las normas, son sancionados. Prueba de ello es que hace pocos días, un cartero de Lloret de Mar, funcionario, ha sido suspendido por entregar mal un certificado.
Claro que, como en todas partes, puede haber excepciones. Constantemente se hacen contratos por suplencias en caso de bajas, vacaciones, jubilaciones, etc, y no es descartable que esta señora se hubiera encontrado con un cartero suplente algo... "malaje". Pero por descontado que, si se hubiera quejado a su jefe, se hubiera advertido al cartero, y de haber persistido el problema, al menos en el grado que afirma ella, se podría haber llegado a destituir al cartero.






viernes, 9 de noviembre de 2012

TAREAS DEL CARTERO

Todos conocemos al cartero. Bueno, tal vez no personalmente, pero sí sabemos que es aquel individuo que día tras día nos trae el correo.
Sí, ya sé, tal y como están las cosas, mejor que no se acerque a nuestra casa. Todo lo que trae son facturas para pagar. O multas, que aun es peor...
Pero a parte de esto, ¿Qué más sabemos del cartero? ¿Que sabemos de su trabajo, de sus funciones y tareas y cómo las realiza?
En mi día a día, mientras voy por la calle repartiendo las cartas y por los comentarios que he oído, me doy cuenta de que:
-Se sabe muy poco de las tareas y funciones del cartero.
-Se sabe mucho menos cómo realiza estas tareas.
-Lo que se sabe, o se cree saber, en muchas ocasiones es erróneo.



Por eso me he decidido a dar a conocer cómo es el trabajo de cartero, al menos desde mi conocimiento y mi experiencia profesional.






A primera hora de la mañana llega el camión con el correo. Todo lo que son cartas, revistas o similar, va metido en cajas de plástico de diferentes tamaños, y las cajas cargadas en jaulas. Los paquetes más grandes, los que no caben en ninguna caja, van sueltos en una jaula.
Ahí es donde empiezan la denominadas "tareas comunes", las que realizamos entre todos.






Así es como llegan las cartas, metidas en cajas y en jaulas.









Lo primero que hacemos es ayudar a descargar el camión, entrar las jaulas en cartería (cartería es la sala donde los carteros clasifican y preparan el correo antes de salir a reparto), descargar las jaulas e iniciar la clasificación.








Para clasificar el correo por calles, se utilizan unas mesas con casilleros como estos.





Todo el correo de la población llega junto y mezclado en las cajas y hay que separarlo por secciones.

Una sección es, para que se me entienda, la zona de la población que reparte un cartero. En mi población somos diez carteros, por lo tanto hay que clasificar el correo en diez secciones. Como diríamos, a cada uno, lo suyo.
Cuando se ha realizado esta primera clasificación, cada cartero coge las cartas de su zona y procede a una segunda clasificación.
Estas tareas ya son individuales y pueden variar un poco de un cartero a otro, puesto que cada uno aplica sus conocimientos y sus técnicas.
Esta segunda clasificación consiste en organizar las cartas por orden del recorrido que vaya a hacer el cartero. Por calles, números, piso y puerta...





Y cuando todo esto está hecho, sale a la calle a repartir el correo. Unos con el carrito y otros con moto o con furgoneta, depende de la distancia a la que se encuentre la zona de reparto o el volumen de la carga,







Esta tarea, le del reparto en la calle, es tal vez la más conocida por todos, pero como hemos visto, son muchas las tareas que cumple un cartero a lo largo de su jornada laboral.
Son muchas más, que en otros posts iré especificando dada la variedad de productos y su tratamiento.
No se tratan igual las cartas ordinarias( normales ), que las certificadas, o las urgentes, o los paquetes...









miércoles, 7 de noviembre de 2012

¿QUE HACE EL CARTERO SI NO ESTOY?



Una de las principales preocupaciones de la gente, sobre todo cuando está esperando alguna carta importante, es: "Si cuando llega el cartero yo no estoy en casa, ¿Qué pasará? ¿Cómo sabré si ha llegado mi carta?
Muchos ya conoceréis la respuesta y sabréis cómo actúa el cartero ante esta situación, pero lo cierto es que todavía me encuentro con gente , sobre todo personas mayores, que se preocupan e incluso llegan a permanecer días enteros encerrados en casa, esperando a que el cartero les lleve aquella carta que están esperando...
Lo que está claro es que no hace falta estar pendiente del cartero.
Si éste llega a vuestra casa, llama y nadie le abre la puerta, lo que hará es dejaros en el buzón un "aviso de llegada". El "aviso de llegada" es ese papel que a veces os encontráis en el buzón y donde se os informa de la llegada de cualquier objeto que requiere vuestra firma, o que no requiere firma pero que por su tamaño no cabe en el buzón,  y que no se os ha podido entregar por no haberos encontrado en casa. En este aviso de llegada deberán estar datos como el nombre y la dirección del destinatario, el origen del envío( quién lo envía ), la fecha y la hora en que se presentó el cartero en vuestra casa, el tipo de envío( si es una carta, un paquete, un giro...), los plazos y el lugar donde se puede recoger...
Cómo veis, no hace ninguna falta quedarse en casa esperando eternamente al cartero. Él ya os avisará cuando llegue sea lo que sea que estéis esperando...

sábado, 3 de noviembre de 2012

COSAS CURIOSAS QUE CIRCULAN POR CORREOS

Todos sabéis que los carteros, a parte de las tradicionales cartas, también reparten otros objetos, como por ejemplo revistas, periódicos, libros... y paquetes. Paquetes de toda clase, tamaño, pesos y medidas. De hecho, a la hora de mandar cualquier cosa por Correos, nos damos cuenta de que existen muchas modalidades de envío para los paquetes. Urgente, no urgente, económico, asegurado, a entregar a domicilio, o en oficina... Siempre hay un producto para cualquier necesidad!
Pero... ¿Os habéis preguntado alguna vez qué cosas suele mandar la gente por correo? ¿Tenéis idea de qué clase de cosas u objetos pueden llegar a circular por la red de Correos? Os aseguro que ni yo misma, y eso que las he visto de todos los colores.
En teoría se puede mandar casi de todo. De hecho, sólo hay unos pocos objetos cuya circulación por Correos está absolutamente prohibida, y esta prohibición obedece a motivos de seguridad, sanidad y de sentido común. Por sentido común no vamos a mandar un paquete que contenga un animal vivo, o comida que se pueda estropear, o cualquier cosa que se pueda romper y ocasionar daños, o armas...
Pero precisamente sentido común es lo que les parece faltar a la gente cuando se disponen a hacer llegar alguna cosa a ese familiar que vive lejos, o este amigo que se fue a vivir al extranjero...
Con el tiempo, los carteros somos testigos de envíos que desafían la razón.
Os voy a contar unas cuantas anécdotas para que os hagáis una idea...
Por ejemplo: En una ocasión, una pareja de alemanes a los que se les había muerto el perro, intentaron enviarlo a su país donde lo querían enterrar en un panteón familiar que tenían allá. Por fortuna, el funcionario encargado de la admisión del paquete lo descubrió...
Otro caso de animales muertos por Correos sucedió en la oficina donde yo trabajo. En esta población, la Fiesta Mayor es por San Juan, y como en todos los pueblos, tenemos dos días de fiesta local además del día 24 de junio que ya es fiesta de por sí.
Pues bien, en aquella ocasión, el día 24 de junio, día de San Juan era lunes, por lo que además tuvimos el 25 y 26, martes y miércoles de fiesta. Desde el sábado al miércoles, cinco días sin reparto.
El jueves mandaron desde un pueblo de Galicia un pollo muerto. Sí, uno de esos pollos que se crian en las casas. Era para un familiar. El pollo llegó a Girona el viernes, y ¿qué pasó? Pues que hasta el jueves no se pudo llevar a destino. No os podéis ni imaginar lo que puede apestar un pollo que lleva una semana muerto, en pleno verano, empaquetado entre plásticos y cartones...
Recuerdo también el día en que una clienta me preguntó de qué manera podía mandar un cachorro de perro por Correo a su hermana, a Italia. Tuve que advertir a la chica que el correo internacional, normalmente viaja de un país a otro en avión, en las bodegas, junto con el resto de la carga... La chica optó por mandarle un giro a su hermana, para que ella misma se comprara el perrito.
Otro día, en una casa a la que había llamado para entregar una carta certificada, unos señores me preguntaron si era posible mandar una tele de plasma a Sudamérica... Hombre - les contesté - Si no pesa más de 20kg, no excede del tamaño máximo permitido y pagan el franqueo correspondiente, seguro que se puede mandar. Pero ¿Han pensado como acondicionarla para que no se rompa en mil pedazos? El hombre se me quedó mirando, miró de reojo la caja de fino cartón con que pretendía empaquetar la tele, y optó por no mandarla.
A parte de estos curiosos casos, conozco otros muchos en que el sentido común ha brillado por su ausencia.
Para que os hagáis una idea, diré que nos hemos encontrado con un cubo de plástico lleno de miel( que se derramó en parte por no ir bien cerrado ), una botella de 5 litros de perfume( que se rompió por no estar bien acondicionada y aquel día todas las cartas olían a rosas ), una garrafa de orujo casero( que se rompió y dejó una buena marca de corrosión en el suelo), caracoles vivos, tallos de rosal, un váter( por estrenar, claro )... Y sí, también droga( que por descontado fue interceptada por la policía )...
Una sugerencia: antes de mandar cualquier cosa por Correos, usad el sentido común, y en caso de duda, preguntad a vuestro cartero o en la oficina donde se os informará convenientemente...